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Basa tu dieta en alimentos ricos en carbohidratos. La mayoría de la gente no come suficientes alimentos como pan, pasta, arroz, otros cereales y patatas, que además de hidratos de carbono, nos proporciona proteínas, vitamina B, hierro y fibra. El pan y el arroz integrales u otros cereales aumentan además la ingesta de fibra.
Es muy importante la variedad en nuestra alimentación porque no existe un alimento que contenga todos los nutrientes esenciales para nuestro organismo. Así, cada alimento contribuye a nuestra nutrición de una manera especial y cada nutriente tiene funciones específicas en nuestro cuerpo. Para gozar de buena salud, nuestro organismo necesita de todos ellos en cantidad adecuada.
Técnicas culinarias seguras y saludables
Debemos saber que el calor de la cocción destruye parte de los nutrientes de las hortalizas y verduras, y que el agua diluye también vitaminas y minerales. Por ello es tan importante que consumamos hortalizas crudas como mínimo una vez al día, además de las que tomamos cocidas.
En la medida de lo posible, debemos consumir hortalizas crudas y frutas naturales con su piel, para no perder los nutrientes.
Las frutas también es preferible consumirlas crudas y, las que lo permitan, con su piel o cáscara, lavándolas bien con abundante agua potable.
Las legumbres secas (garbanzos, lentejas, etc), necesitan remojarse entre 6/12 horas y cocinarse suficientemente para alcanzar una buena textura y blandura. Siempre es mejor remojar las legumbres en agua fría, ya que si lo hacemos en agua caliente podemos perder alguna de sus vitaminas.
Sobre los huevos, tener en cuenta lo fundamental que es cocerlos bien. Por un lado, porque se coagulan las proteínas, lo que hace más fácil la digestión de las mismas. Y por otro, y muy importante, porque se destruyen los microorganismos como la salmonela, cuya ingestión puede provocarnos una grave toxiinfección.
A la hora de utilizar diferentes tipos de carne (vacuno, pollo, cordero y cerdo) debemos saber que en una carne cruda existen microorganismos propios del animal que pueden producir infecciones alimentarias, y que la gran mayoría de ellos, son destruidos por el calor de la cocción. Es importante tener esto en cuenta, dado que en la actualidad, es cada vez mayor el consumo de carnes crudas o semicrudas (Carpaccio, Sushi, Kubbe crudo, etc). Antes de cocinar una carne, podemos ablandar las fibras del tejido conectivo dándole unos golpes con un rodillo de cocina.
La leche desnatada y el yogur fresco desnatado son los más bajos en grasa saturada y colesterol. En la leche pasteurizada se han eliminado todos los gérmenes patógenos y casi todos los pueden alterar la leche. Este tratamiento asegura la conservación de la leche durante unas 48 horas, pero debe mantenerse en frío.
Compra inteligente y saludable
Cuando compre carnes, elija preferiblemente cortes de carne magra (con poca grasa). Los cortes que provienen de los músculos de la parte trasera, por ejemplo, las costillas y el lomo, siempre serán más tiernos que los que provienen de músculos más activos, por ejemplo, la espalda, falda y pata. La carne de cerdo se considera grasa porque se asocia al consumo de tocino, bacon, embutidos, etc. pero la carne magra de cerdo (lomo, solomillo, paletilla) contiene poca cantidad de grasa.
En los pescados, debemos encontrar como características de calidad que estén rígidos, brillantes, sin arrugas o manchas, conservando los colores propios de cada especie y con olor suave.
Las cáscaras de los huevos deben estar intactas y limpias, sin grietas, roturas ni manchas.
Tanto la fruta como las verduras han de ser de temporada: la calidad y los precios son mejores.
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