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El lema “El Arroz es vida” resonó, no sólo en salas de conferencias, sino en las escuelas y universidades de todo el mundo, durante el año 2004.
A pesar de que sólo el 6% del arroz se mercadea internacionalmente, esto no debe llevarnos a engaño. Resulta significativa la declaración del año 2004 como “Año Internacional del Arroz”, así como sus múltiples actos y propuestas, tanto en el plano económico, como en el educativo y social. No deben olvidarse, tampoco, los esfuerzos de la UNESCO para lograr conservar gran cantidad de sistemas de producción basados en el arroz y declararlos patrimonio de la humanidad, objetivo que ya han logrado en algunos lugares, veánse, por ejemplo, las Terrazas de Benave, en Filipinas.
Aunque la demanda mundial del arroz esté disminuyendo, la demanda global en su conjunto continuará aumentando, debido al crecimiento de la población y de los modelos de consumo de diferentes regiones, incluida África. Durante las últimas décadas, los precios internacionales del arroz han seguido una marcada tendencia a la baja, tanto históricamente, como en relación a otros cereales. Esta tendencia empezó con las mejoras técnicas, que han conllevado un menor coste en la producción por unidad y unas considerables ganancias en la producción general. Se estima que el comercio mundial del arroz se ha incrementado a razón de una tasa anual de 1’11%, es decir, de 18 a 21 millones, lo cual refleja el hecho de que el impacto de la liberación mundial del mercado ya surtió efecto.
La mayor parte de la producción de arroz proviene de China y de la India, así que resulta sorprendente que los tres principales exportadores sean Tailandia, Vietnam y Estados Unidos
La mayor parte de la producción de arroz proviene de China y de la India, así que resulta sorprendente que los tres principales exportadores sean Tailandia, con un 26%, Vietnam, con un 15% y Estados Unidos, con un 11%; y los importadores, Indonesia, con un 14%, Bangladesh, con un 4%, y Brasil, con un 3%.
¿Qué lo ha hecho posible?
Es indudable que la rápida expansión mundial del arroz tiene sus orígenes y se debe, en gran parte, a la conocida Revolución Verde de los años 70, campaña auspiciada por la FAO, cuyo nombre formal es Plan Mundial Indicativo de Desarrollo Agrícola, siendo su propósito el aumento de producción de alimentos en los países en vías de desarrollo. La revolución verde implicaba la introducción de cereales de alto rendimiento, acompañada por fuertes aplicaciones de fertilizantes. Así, a finales de los años 70 se podía hablar, sin duda, de una auténtica revolución, no sólo en las semillas, sino en el desplazamiento de productos agrícolas tradicionales por los procesos industrializados. Posteriormente, las nuevas generaciones genéticas aplicadas a la tecnología, permitieron crear nuevas variedades de arroz.
El arroz es el eje central en muchas culturas e, incluso, algunos países, atribuyen el desarrollo de su civilización a su cultivo
En estas circunstancias, no es de extrañar que, el 16 de Diciembre de 2002, la Asamblea General de la ONU declarara al 2004 como Año Internacional del Arroz, y que su lema fuera “El arroz es vida”, elección acertada y realista, dada la importancia elemental que este cereal tiene en la alimentación humana. Esta declaración fue auspiciada por más de treinta y nueve países, entre los que podemos nombrar, por ejemplo, la República Democrática del Pueblo de Corea, Nigeria, Japón, Perú, Malasia o Tailandia. Múltiples organizaciones de agricultores, gobiernos, instituciones educativas, empresas privadas y simples ciudadanos, participaron en esta extraordinaria celebración sobre el más importante cultivo alimentario del mundo. El éxito del AIA supuso un enorme impulso para desarrollar unos sistemas sostenibles basados en el arroz que redujeran el hambre y la pobreza y que contribuyeran a la conservación del medio ambiente y a una vida mejor para las generaciones presentes y futuras. De hecho, el arroz es el eje central en muchas culturas e, incluso, algunos países, atribuyen el desarrollo de su civilización a su cultivo. Cabe destacar que, prácticamente todas las culturas, tienen su propio método de cosecha, procesamiento y alimentación y, de hecho, estas diferentes tradiciones forman parte del patrimonio cultural mundial. Tras este despliegue de medios, es destacable que el año 2005 fuera récord para la economía mundial de arroz, según el informe de la FAO, “Seguimiento del mercado del arroz”.
El arroz es hoy la fuente de ingresos de casi mil millones de seres humanos, en su mayoría mujeres, en quienes se basa la producción, elaboración y distribución del grano.
Además, todos estos esfuerzos y la expansión internacional del arroz, puede tener un papel fundamental en la consecución de la Declaración de los Objetivos del Milenio, cuyo propósito es acabar con el hambre mundial y proporcionar ingresos económicos importantes a través del empleo. El arroz es hoy la fuente de ingresos de casi mil millones de seres humanos, en su mayoría mujeres, en quienes se basa la producción, elaboración y distribución del grano.
Hoy en día, hemos de admitir que el arroz se merece, al menos, un brindis. Y decimos uno quedándonos, indudablemente, cortos.
#1 pepeiglesias de Asturias 23-07-2009
Me gustaría saber quién escribe y publica este trabajo