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La dieta mediterránea

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La dieta mediterránea

La dieta mediterránea constituye uno de los pilares de lo que se considera “alimentación correcta”, reconocida a nivel internacional.

La dieta mediterránea, ¿qué es?

Se conoce como dieta mediterránea al modo de alimentarse de algunos países, evidentemente, mediterráneos, especialmente Albania, Grecia, España, Italia y Malta. Sus características principales son: un alto consumo de vegetales (frutas, verduras, pan y otros cereales, fundamentalmente, el arroz), el aceite de oliva como grasa principal, lácteos, pescado, un bajo consumo de carnes rojas y un consumo regular  de vino en cantidades moderadas.

Las características principales de la dieta mediterránea son: un alto consumo de vegetales, el aceite de oliva como grasa principal, lácteos, pescado, un bajo consumo de carnes rojas y un consumo de vino en cantidades moderadas.

En Junio de 2007, el gobierno español propuso la candidatura de la dieta mediterránea para su inclusión en el Patrimonio Mundial de la Humanidad de la UNESCO.

Las primeras referencias a la dieta mediterránea datan del año 1938, cuando Leland Allbang estudió la alimentación de los habitantes de la isla de Creta. En los años cincuenta, la difundió el Doctor Ancel Keys, que estudiaba las relaciones entre los coronarios, el colesterol y la dieta, durante la época de la posguerra. De este modo, describió la beneficiosa utilización de una dieta que se asemeja, en parte, a los principios de la dieta vegetariana: “abundantes vegetales, aceite de oliva, lácteos, pescado, un bajo consumo de carnes rojas y consumo moderado de vino tinto”. La dieta mediterránea se basa en el proceso de la alimentación correcta, sin abusar de productos grasos. En España, se piensa que fue introducida por los árabes, durante los siglos de la pervivencia de Al-Andalus.

Se habla tanto de los beneficios de la dieta mediterránea que, a menudo, nos olvidamos en concreto de cómo seguirla. La clásica pirámide alimentaria ideal coincide con ella, y alude a la frecuencia con la que se deben ingerir los alimentos, hablando siempre, eso sí, de adultos. Los beneficios de la dieta mediterránea han sido estudiados y aprobados por expertos de la Organización Mundial de la Salud, la Oldways Preservation And Exchange Trust y la FAO. Estos beneficios se explicitan concretamente en: la aportación del 50% de los hidratos de carbono diarios, a través de alimentos sanos de carbohidratos complejos, como las pastas, el arroz, las patatas, el pan y las legumbres; las frutas y las verduras aseguran una ingesta más que suficiente de minerales, vitaminas y fibra; las grasas o lípidos aportan el 15% de la energía total, prefiriendo las grasas vegetales y la de los pescados azules; las proteínas, que ayudan a regenerar el tejido del organismo, se consiguen adecuadamente a través de pescados, legumbres y cereales, que, bien combinadas, aportan una proteína similar a la animal, con la ventaja de no contener colesterol ni grasas saturadas.

Y, ahora, a comer.

Además de la paella en la cocina mediterránea se pueden encontrar una amplia gama de platos con arroz: arrós brut, arroz con costra, arroz al horno...

Dado que el arroz es un ingrediente fundamental en la cocina mediterránea, en Cataluña, la Comunidad Valenciana, las Islas Baleares y Murcia, contamos , además de con la consabida paella, con una amplia gama de variedades: el arroz de langosta, el arrós brut (plato típico de Mallorca, caldoso y especiado, preparado originalmente con productos de la huerta, carne y caza, así como con embutidos de la zona, como la sobrasada o el butifarrón), arroz con costra, ( típico de las comarcas alicantinas, al que se le suele añadir salchichas, blanquito y morcilla de carne, todo ello cubierto con huevo, de ahí su nombre), arrós amb fesols i nap ( arroz con guisantes y nabo), arroz al horno(típico de la Comunidad Valenciana, cuyo origen se encuentra en el aprovechamiento de los ingredientes del cocido, por lo que su preparación se basa en el tocino, los garbanzos y los diversos productos procedentes del cerdo, utilizados en su elaboración junto con el caldo obtenido), arrosejat( típico de pescadores, de origen muy humilde, lo preparaban a bordo de sus barcos para aprovechar el pescado que no se vendía), arroz huertano, arroz en caldero (típico del Mar Menor), etc. Por supuesto, hablando de dieta mediterránea, no podemos olvidar el famoso risotto italiano, uno de los modos más tradicionales de cocinar el arroz en Italia. Comida originaria de la zona noroeste del país, concretamente del Este de Piamonte y el Oeste de Lombardía, es uno de los pilares de la gastronomía turinesa y milanesa. Debido a su mimosa elaboración y a la variedad de ingredientes, incluyendo queso gorgonzola, hace las delicias de cualquier paladar.

Así, pues, conociendo los innegables beneficios de la dieta mediterránea, no nos costará demasiado seguirla, ya que está plagada de recetas sabrosísimas, incluyendo, por supuesto, todas aquellas elaboradas a base de arroz.

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